Adele del anonimato a gran artista

Adele Laurie Blue Adkins (conocida simplemente como Adele), nació en Mayo de 1988 en Londres. Es una cantante inglesa de soul, blues y jazz. Ganadora de dos Premios Grammy, a Mejor Artista Nuevo y Mejor Interpretación Pop Femenina.

Su primer álbum de estudio titulado 19 fue lanzado en 2008, cuando contaba precisamente con 19 años. Alcanzó a vender aproximadamente la cifra de 4 millones de copias alrededor del mundo y debutó directamente en la primera posición de la lista de ventas británica. Su segundo álbum de estudio titulado "21" fue lanzado en 2011 y ha vendido más de 11 millones de ejemplares. 21 es uno de los álbumes más vendido en el 2011. Y cuenta con la colaboración de Paul Epworth y Rick Rubin. La cantante ha logrado imponer un éxito inesperado, ya que con sus suaves melodías soul-blues, ha superado al electro-pop, tan exitoso y reinante hoy en día. Lo que la convierte en una de las exponentes más exitosas del llamado neo soul. 

 

 

 

 

 

Bruno Mars una estrella que inspira por su originalidad

 

Bruno Mars es el nombre artístico de Peter Gene Hernandez Jr., nacido en Honolulu (Hawaii) en Octubre de 1985. Es un cantante, compositor y productor musical estadounidense de ascendencia filipina por la vía materna y puertorriqueña por la vía paterna. Rodeado por una familia de músicos (su padre era un percusionista latino de Brooklyn y su madre una reputada vocalista de soul), Mars empezó a hacer música a una edad temprana, versionando hits doo-wop o clásicos de la Motown. La música de Mars se caracteriza por mostrar una amplia variedad de estilos e influencias, y contiene elementos de muchos géneros musicales diferentes. Ha trabajado con una variedad de artistas de diferentes géneros; Mars reconoce las influencias que sus colaboraciones han tenido en su propia música. Cuando era niño, fue muy influenciado por artistas como Elvis Presley y Michael Jackson y con frecuencia se hacía pasar por estos artistas desde una edad temprana. Mars también incorpora sonidos inspirados en el reggae y en la Motown en su trabajo. Jon Caramanica de The New York Times se refiere a Mars como "uno de los cantantes más versátiles y accesibles en el pop".

 

 

 

Jairo Torrealba

 

La madera me trasciende como escultor

 

Martilla, astilla, talla, descubre la madera y la  hace transpirar. Jairo Torrealba diceque es un revolucionario en la transformación social. Oye atentamente lo que le dice esarola del tronco que al descuido puede encontrar en un paraje, en una playa o en elaserradero de la ciudad. Le hablan de rostros, de manos encadenadas, de nuestros antepasados que él mira como guerreros ancestrales.

Comienza el día con una gran ba-talla, como titula su más reciente exposición. Cincel, gubia, martillo,  golpe y modelado. Explora a pulso cada astilla arrancada con fuerza y le da contenido. En conjunto, muchas de sus tallas observan caracteres comunes, caras de nuestra negritud, gruesos labios, fornidos pómulos, figuras que imponen. Se pregunta por qué estas maderas trascendidas le piden ser hermanos africanos. La respuesta es obvia, al final, se mira frente al espejo y se reconoce un indio africano. Ese es el origen de su inquietud como artista y ser humano, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Su búsqueda tiene el soporte de la madera. 

Comenzó a tallar desde muy niño, robándole la leña a su madre, esa que usaba para cocinar, cuando los pocos recursos les obligaban a azar y preparar los alimentos usando querosene. Torrealba es el menor de diez hermanos, y cuenta que cada uno de ellos fungió como su cuidador, y de cada uno aprendió el amor a la naturaleza, el respeto por la vida y las formas para sobrevivir. 

El jabillo, zaquizaqui, pino, apamate o un trozo que haya rescatado a la orilla del mar, son la materia prima, que me permite radicalizarme, llegar a mis raíces y trascender.

El dibujo vino al poco tiempo, comenzó trazar sobre sus papeles siendo muy joven y hoy a sus 42 años, este artista plástico conjuga diversos materiales como soporte para sus creaciones. Por eso experimenta con los metales, las texturas, está usando el modelaje y esa fusión de materiales que le dan mayor carácter a la tridimensionalidad. 

Ya había estudiado diseño gráfico, diseño de interiores, comunicación social en la Universidad Bolivariana de Venezuela, y ahora, se siente orgulloso de instruirse en la Escuela de Arte Arturo Michelena. En adelante sus obras tienen color  y nuevos elementos que le imprimen una magia diversa. “Me considero un ecléctico pragmático en el desarrollo del trabajo plástico”, refiere con gracia.

 

También sobre las tablas

Además es actor, mimo, impulsor de las culturas populares. Le anima, igualmente, arriesgarse con los monólogos con humor agudo e inteligente, es posible que este dato fuese una sorpresa del artista. “Al teatro lo tengo en pausa, nunca olvidado”, dice. Siente un enorme respeto por las artes escénicas desde que se inició con la Fundación Cultural Entre Mimos, lo considera un arte fundamental, además gracias a sus presentaciones, tuvo la oportunidad de conocer medio continente americano.

Al consultarle sobre las oportunidades de desarrollo de las artes en nuestro país sin dudar asegura que estamos “quedaos”. No comprende como algunos artistas han preferido irse, “justo cuando desde la llegada de la revolución bolivariana, a los artistas se nos ha abierto un mundo, tenemos un ministerio de la Cultura, unas políticas culturales y la oportunidad de empoderamiento de los cultores, si no lo hacemos, el sistema nos abrazará”.

No hemos sabido aprovechar esta oportunidad, enfatiza Torrealba. “Todas las políticas y acciones son perfectibles, pero hay que hacer, seguir creando”. 

 

Urbano montarás

Nació y se crió en el sur de Valencia, en el barrio de calles de tierra, donde debían buscar el agua en tobo y valorar cada gota caída. Aprendió a sembrar parte de sus alimentos y a disfrutar el crecimiento de las matas, a bailar bajo la lluvia hasta enfermarse. Esas vivencias urbanas, de la calle, le formaron como es hoy, un ser de la tierra y la madera, del hierro y la gubia, del color y la forma. Sus más recientes obras llamadas Guerreros ancestrales en ba-talla saldrán con sus rostros aguerridos a recorrer el país. La primera parada comienza en la semana de la afrovenezolanidad (Centro Cultural Julio Chacín, Naguanagua), se trasladarán a los muros coloniales del Fortín Solano en Puerto Cabello, a partir del 17 de mayo. Viajarán hacia la ciudad de Mérida durante el mes de junio.

 

Así como sus maderas trascendidas le hablan sobre en quién quieren convertirse, de la misma manera, Torrealba evoluciona y fusiona su vivencia nacida de la urbanidad marginada por un sistema duro, hacia una obra que grita poesía de carne y madera.

 

Fotografías: Cortesía Jesús Perdomo

Leyendas: 

Jairo Torrealba en la búsqueda de la veta oculta

El arte vive un despertar desde la llegada de Chávez

Guerreros ancestrales reviven en la madera

 

 

 Carolina Marín Guevara

 

 

 

Flor María de Urbano

A sus 77 años el arte la hace rejuvenecer a diario

 Sus manos conocen el trabajo duro, las expresiones de su rostro conforman un mapa de sonrisas y llantos añejos, pero sus ojos se iluminan cuando un niño le dice “tesorito” que es como a su vez, Flor María de Urbano, los llama cuando responden al arte y a la vida.

Urbano tiene 65 de sus 77años viviendo en Valencia, aunque nació en La Victoria (Ara); 35 abrileshabitando en Los Caimitos (comunidad al sur de Valencia) y 23 años trabajando para la cultura y enseñanza con niñas y niños en danza y teatro. “Lo que yo deseo es recuperar a los chiquillos de mi comunidad que está en peligro por las drogas, el desamor y la indiferencia”, expresa con tristeza.

En su pueblo, como ella le dice, se dedicaba a alfabetizar jóvenes y adultos y le ofrecieron una oportunidad en Valencia con la promesa de poder estudiar para ser normalista. Sin embargo, su responsabilidad requería que viajara por caseríos, barrios y poblaciones alejadas “y la paga era muy mala, imagínate debía trabajar dos turnos para ganar 150 bolívares mensualesmientras el pasaje era de Bs. 14, y la gente se queja de los sueldos de ahora”, refiere.

Es capaz de contar historias tan tristes como la pérdida de 3 de sus cuatro hijos, con la voz intacta y los ojos brillosos, recuperarse de la emoción y narrar lo difícil que es convencer a los padres de las niñas y niños para que decidan ofrecerles otra vida y que el arte es la opción. 

“Yo desearía poder metérmeles en el corazón a los muchachos porque en realidad la oportunidad que ellos tienen yo no la tuve. Tener acceso a cualquier rama de la cultura no era para los pobres”, enfatiza Urbano. Recuerda que ella quería hacer ballet y miraba fotos y en la televisión y con eso soñaba, pero “con qué iban a pagar mi mamá y mi papá si a penas teníamos para comer”. Éramos seis hermanos, ya la que queda soy yo, dice la cultora, y rememora los momentos en los que juntos hacían música, “fue un don con el que nacimos, Dios nos lo tenía”. 

Yo le he entregado todo a la cultura, me apasiona la danza, he trabajado con danza nacionalista, folklórica y ahora que empezamos con la danza contemporánea que me fascina porque se trabaja todo el cuerpo, es muy hermosa, reflexiona. En 1995 crea la Fundación Alegra Venezuela con la que inició este proyecto de vida. “Yo me pongo a meditar y la danza nacionalista es puro lujo, pero de eso no queda nada, yo quiero que los niños y jóvenes trasciendan a través de la danza”.

“A mí me gusta enseñar. Cuando yo veo a uno de mis estudiantes que han salido adelante, me siento orgullosa, feliz, hay varios extraordinarios bailarines que tienen sus compañías y que yo fui llevando en su infancia”.

 

Licenciada

“Me gustó tanto la enseñanza que a pesar de que yo no me lo esperaba, me acabo de graduar de licenciada en Educación en la Universidad Bolivariana”. Siempre se involucró en las luchas de las comunidades porque le entusiasma el trabajo social, “me fascina dar todo por Los Caimitos es una población que amo”, indica Urbano mujer dedicada a la cultura.

“Hay muchas oportunidades para la juventud y para los adultos como yo, en realidad nosotros éramos ignorados, los cultores éramos excluidos, ahora no, ahora estamos visibilizados”, reflexiona y agrega que si la gente se ampara en la cultura, los venezolanos tendremos un gran porvenir.

“Yo tengo tanta fe de que todo esto se va a dar. El pasado fue peor, porque los pobres no teníamos oportunidad de estudiar y de acercarnos a la cultura, está naciendo una nueva conciencia en los jóvenes y muchos están aprovechando esta apertura”, manifiesta la educadora.

A pesar de haber perdido a sus hijos, uno al nacer, otro por una enfermedad y la tercera por un infarto al ser asaltada a los 16 años, dice que a partir de allí, su vida ha sido un florecimiento, “yo era un flor dormida, ahora renazco, florecí, aunque yo vengo de la calle, del pueblo, del caserío, del cerro, del barrio esparciendo semillas”. Con risa pícara asegura que a pesar de tener un aparato que le marca los pasos, cada día se siente más joven por el hecho de trabajar con niños y también con las personas de la eterna juventud, algunas que incluso han fundado sus grupos.

En Los Caimitos, en la sede de Hogares Crea, se encuentra su centro de operaciones culturales. Allí, Urbano se dedica a reunir a la comunidad, enseñarles desde artes y oficios como medio de sustento, hasta su profunda labor cultural en especial a los más pequeños. 

Yo tenía muchos sueños desde la infancia, recuerda, pero hoy mi mayor aspiración es que en mi comunidad se pueda fundar una orquesta infantil, hay muchos niños que corren peligro y hay que rescatarlos, ese es mi mayor deseo y lucho por eso. “Yo no estoy cansada, mi trabajo con los pequeños me da ánimo para seguir”.

 

 

Fotos: Carolina Marín G.

Leyendas: Urbano: “Educación, cultura e inclusión son las oportunidades de hoy que yo no tuve”.

“A mí me gusta enseñar, y ya logré graduarme como licenciada en Educación”

 

 

 Carolina Marín Guevara

 

 

 

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