María Fernanda González y con su pócima musical

Del desierto larense para el mundo. Mafer ha viajado, bandola al hombro, con nuestra música y herencia.

Carolina Marín Guevara

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María Fernanda González es sonrisa, encanto, música, néctar y sobretodo, bandola. De un instrumento pleno de la reciedumbre del llano venezolano, saca modos melódicosque viajan por nuestro continente y acarician otras latitudes. En su interpretación, la guara que toca la bandola, demostró que un pajarillo, un vals y un ritmo de choro brasileño, pulsan en las cuatro cuerdas y 12 trastes de este instrumento que se niega a morir.

Luego de recorrer varios países, salida del desierto larense, llegó a Valencia con su ensamble, “Mafer y su néctar de bandola”, gracias a la serie de conciertos organizados por “Noches de Guataca”, proyecto del músico Aquiles Báez y que se pueden disfrutar en la sala Eladio Alemán Sucre.

Mafer Bandola, como le gusta que la llamen, creció con este instrumento en las manos. Su curiosidad por descubrir su sonoridad, la llenan de la osadía necesaria para que desde muy joven,  haya buscado el conocimiento de los grandes, como Anselmo López, “a quien le debemos que la bandola siga sonando”, refiere González. Escucha a Ismael Querales, Moisés Torrealba, Eduardo Pacheco,  nuestros grandes bandolistas, y ellos a ella, en diversos festivales y en encuentros “inocentemente fortuitos”. 

Si hay un instrumento musical poco ejecutado por una mujer, es éste. Sin embargo, González ha logrado sacarle la esencia a la bandola. Cuenta que “Néctar de bandola, su propuesta musical, demuestra que una mujer es capaz de extraer lo más dulce y concentrado en la música si tiene perseverancia”. De su mentor, Tony Rueda, interpretó un Merenguísimo, así en superlativo. Rindió homenaje a su tierra natal, a través de un popurrí de golpes larenses que inmediatamente con el que trasladó el ánimo de los asistentes. Para no salir de su herencia, recordó al maestro Antonio Lauro, con su versión de “Natalia”.

Re-Sol-Si-Re.La bandola con su timbre característico, agudo-grave peculiar, melódico y percutivo, ha sido introducida en otros géneros musicales. Narra González que hizo una pasantía de estudios en Brasil en la que insistentemente convenció a sus maestros de escuchar el poder de la bandola en la música popular brasileña. Así, por vez primera, el famoso tema Tico Tico No Fuba de Zequinha De Abreu (compuesta en 1917), sonó con la bandola de Mafer en una afinación diferente a la habitual para este instrumento.

En este viaje destinado a introducir la bandola en la música latinoamericana, le acompañan Pedro Elías Gutiérrez en la percusión y maracas, Eddy Díaz en el bajo y Fernando Rodríguez con su cuatro.“He tratado de buscar la excelencia, de estudiar este instrumento en sus tipos por cada región, la oriental, la llanera, andina y guayanesa, en su inmensa riqueza musical, cuya diferencia radica en la ejecución, cuerdas y repertorio”.

Pele el oído, pues.Narró Mafer que quiso conocer al maestro Anselmo López y soñaba con aprender de él. Por culpa de Manuel Rangel, un gran intérprete de las maracas, quien cuadró la cita, toco para él. Incrédulo, el veterano maestro, no creía lo que ella traía. Le pidió una quirpa, un pajarillo y un seis por derecho, la joven se lució. De pronto, López se entusiasmó, pidió un cuatrista y le dijo: “pele el oído, pues, qué es lo que quiere aprender”. 

Ella le respondió al maestro que quería tocar “La caja de música” ese joropo tuyero de tan complicada ejecución. “El amor por nuestra música, el respeto por nuestras raíces, la constancia y creer en la música como la vida misma”, ha sido su camino desde los 13 años. Así, con esa energía tocó “El diablo suelto” de Heraclio Hernández, “el Burro de la manea” de Pablo Canela y un pajarillo con la fuerza vital del llano.

Camino del llano.¿Qué sería de la tonada, sino existiera Simón?, se preguntó Mafer, parafraseando a Alí Primera. La respuesta del auditorio no se hizo esperar. Interpretó “Caballo viejo” desde su corazón y desde las entrañas de la bandola. El agradecimiento saltó desde el público, pues Bettsimar Díaz, su hija y resguarda de la memoria del tío Simón, tomó las manos de Mafer con sencillez de la gratitud. Aprovechó Díaz para preguntar detalles del instrumento y con ganas le pidió que ejecutara una quirpa. 

“Esta quirpa fue la que le mostré a Anselmo López en su casa y creo que le gustó”, refirió. Una gran ejecución, rasgueo de los arpegios, empleos armónicos, pero sobre todo fuerza del llano. Para finalizar, Díaz la llamó, “la gabana”, y  Maferse regocijó por el honor de que la sintieran como una llanera que toca la bandola.

 

Guataca. Estas noches de Guataca llegan a Valencia, luego de 5 años de estar rodando por Caracas y a veces, también por Nueva York. A Aquiles Báez le debemos la iniciativa de juntar músicos y ofrendar sonidos valiosos. Sigue la programación en el teatro Eladio Alemán Sucre hasta finales de marzo, a la espera de que se llenen por fin, esas 236 butacas de un público caluroso y receptivo hacia el arte. Siguen ocurriendo buenas cosas en la ciudad. Consulte la agenda en www.Guatacaproducciones.com. 

 

Karla Díaz Le escribe una carta a la vida

Karla Díaz le escribe una “Carta a la vida” y le pone música para presentar  su primer CD. Ella es cantautora valenciana, compositora y multi-instrumentista, ejecuta la guitarra, batería, flauta transversa y teclado, y, sobre todo, es cantante. Es unaartista intranquila, estudiosa y exigente, por lo que ahora también le apasionael saxofón.

 

La guitarra fue su primer instrumento desde los doce años. “Me enamoré y no he parado de estudiarla y a medida que la conozco, más la siento como compañera”, dice.  Ella cuenta que en secreto escribía canciones, letras a las que les salía sola la música, pero “en realidad, al principio no me consideraba cantante”, dice Díaz. 

 

“La guitarra posee una alegría que a veces no puedo sacarle al piano, mientras que la batería, con su ritmo, me genera mucha fuerza. Cada uno se adapta a mí y a la necesidad de lo que quiero decir, cada instrumento me brinda una atmósfera distinta para crear”, afirma Díaz.

Descubre que su voz es también su instrumento y así, también afina sus letras y como compositora le escribe al amor, a la esperanza, a los distintos tonos de la vida, éstos son temas esenciales para su canto.“Una vez que me sentí cantante y compositora, aprovecho la libertad de experimentar”. 

 

Sus experiencias vividas,  a sus 33 años la han hecho detenerse, para agradecer a la vida por sentirse retribuida. Todo este equipaje compone su primera producción discográfica, “Carta a la vida”, en la que se expresa a través de 11 temas de su total autoría,“le escribo a todo aquello que me hace sentir viva”, precisa Díaz.

Incursiona con este disco como productora independiente y este proyecto ya lleva un año entre las composiciones, arreglos y grabación. Desde hace unos meses se escucha su tema promocional “Cenizas” en el que dice: “Tengo una lágrima cruzando el silencio que busca hablar de ti, y una carta que se escribe cuando pienso que me haces falta aquí, conmigo, junto a mi destino”, canta. Ella siente la necesidad de revivir ese amor, pero sin nostalgia, con la alegría que deja un buen recuerdo. De allí que la guitarra grite pasión y regocijo en este primer tema que da a conocer.

 

Le acompañan en tanto en el disco como en el concierto que ofrecerá para su lanzamiento, destacados músicos de la escena valenciana, bajo la dirección musical de Omar Pinto y todo un equipo que facilitó todo el proceso de producción.

 

Le brilla la mirada cuando dice que lo que desea es girar por todo el país y dar a conocer su trabajo y demostrar que en Venezuela hay un gran talento, artistas comprometidos que tienen la capacidad de emocionar, inspirar y alegrar. “Que se conozca que nuestro país es una cantera para el arte y que estamos dispuestos a aportar”. 

Forma de vida. La música se convierte para Karla en una forma de vida, una insaciable curiosidad trascendental que cultiva desde la niñez.De manera autodidacta se formó inicialmente, hasta que se especializa en el Tecnológico de Música de Valencia y, más adelante, cursa guitarra clásica con profesores particulares como Luis Ricardo Delgado, además de clases de armonía e improvisación con el maestro Franco Nassi. 

En su formación como baterista contó con los músicos, Ivo Nunes, Frank Polo, Jorge Rodríguez, Gabriel Fuenmayor, José Miguito y Gerardo Urriera. Karla es también pianista. En este instrumento ella encuentra dulzura, profundidad y una intensidad diferente a la de la guitarra. Sus estudios de piano han sido  de la mano de los maestros, Aníbal Ortiz, Adeliana Rangel y José Simón Bolívar.

 

Es una pasión para el músico dar a conocer su trabajo en cada rincón del país y, de ser posible, llevarlo fuera de las fronteras de Venezuela. Díaz tiene su banda musical lista para recorrer caminos y sueños. 

Concierto. Karla Díaz ya presento su disco en el concierto “Carta a la vida” que se realizó len el auditorio de Facultad de Ciencias de  la Educación (FACE) de la Universidad de Carabobo. Fue un encuentro alegre, fresco, natural, pleno de expresividad. “Este primer disco se fue haciendo prácticamente solo, tema a tema, sin un tiempo definido”, comenta Díaz y agrega que, es por eso está lleno de diversas experiencias y de distintos momentos y mucha energía.

 

Sobre Karla. Músico multi-instrumentista, compositora y cantante de 33 años, es licenciada en Educación Mención Música egresada de la Universidad de Carabobo. Actualmente, está dedicada a promocionar su disco, está dispuesta a recorrer el país y salir de nuestras fronteras. Su tema promocional, “Cenizas” se puede adquirir a través del portal de venta de música en línea, FullNota.com y su disco directo con ella, por el momento.

 

Carolina Marín Guevara / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

La guataca de Aquiles Báez en trío

“Noches de guataca”, fiesta musical que organiza este músico en Valencia y Caracas, confirma su presencia durante este año en la ciudad.

Carolina Marín Guevara

 

La guataca es el gran oído musical que se nutre del alma y de la calle. A Aquiles Báez le gusta armar guatacas de noche e invadir ciudades con artillerías de cuerdas, teclas, cueros y voces. 

Se ideó una excusa para juntar a músicos, cantantes y público, en el deber ser del arte. Es inmenso como músico y como hombre. Contador de cuentos y anécdotas antes y después de cada tema que interpreta. Compone canciones para que otros canten, aunque también le dio por hacerlo él mismo, hace música para cine y teatro, dicta clases magistrales, graba discos suyos o impulsa los de otros,  y además de todo, viaja por Venezuela y el mundo ejerciendo su pasión y recibiendo reconocimientos por ello. 

Valencia lo recibió en formato de trío. Junto con el baterista, Adolfo Herrera y el joven bajista, Gustavo Márquez, a quien Báez calificó como una promesa, ofrecieron una noche de plena guataca, aunque estos músicos son formados con grandes maestros de aquí y de fuera. Como casi siempre lo hace, Báez comenzó el concierto con el tema “A mis hermanos”, “este tema es de un gran compositor venezolano: Aquiles Báez”, jugó el artista. En sus arreglos la melodía de su guitarra se une con los ritmos caribeños y la potencia del bajo, como un todo. Se paseó por las costas brasileñas y con un bosa homenajeó al “Cristo del buen fin”, recordó las fiestas del carnaval con calipso y un gran “Aguacero”, su tema que honra la negritud de nuestras costas junto con “Así dice mi negro”, - o mejor dicho, así dice mi afrodescendiente-, bromeó el artista. 

“Lo que más me gusta en la vida, es componer”, afirma Báez y se puede notar su humildad como músico, siempre alabando a sus acompañantes, compartiendo, riendo y haciendo que la música tenga su mágica luz propia. “Como ser humano soy complejo, mi música es ese reflejo de la compleja sutileza de estar vivo. Camino viendo, observando y de eso se llena mi música”, refiere. 

Con una suavidad de aleteo de “Alas”, como el nombre del tema que compuso Báez para la película, “La pluma del Arcángel” (Luis Manzo, 2001), Herrera acaricia la batería, hace que revolotee con delicia. Las composiciones de Báez pueden pasar de una melodía suave para la guitarra a un ritmo de 7 x 8, rápido, exigente, de nuestras raíces ancestrales. “El siete en la música tiene una connotación mágica”, dice Báez. “Esta pieza la hice en ese formato, en siete, preguntándome qué puedo hacer con esa métrica, busqué el significado del siete en hebreo y me pareció muy bonito tomar la letra del alfabeto hebreo, zayin, y me puse a jugar con ese tempo, del siete en la creación”, acota. 

A Báez le interesa expresarse con armonías algo sofisticadas y fusionar con elementos rítmicos que creen un sonido latinoamericano. Antes de finalizar la presentación, Invitó a cantar a Mariana Mali, de 1,50 metros más tacón, como ella dijo. “El blues del albañil” que interpretó con la sensualidad del blues y “La despedida”, tema del disco “La noche del morrocoy azul” (1988) de Báez. 

 

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Leyenda: Aquiles Báez y su trío,  el guataquero mayor en Valencia

 

Fotos: Humberto Ramírez

Batería total con Mario Rodríguez

Mario Rodríguez es un músico que comenzó a estudiar la batería desde los 7 años de edad, y no ha parado. Impulsado por uno de sus maestros, Ivo Nunes, fue admitido en Berklee College of Music donde se graduó. Regresa a Venezuela en 2010 y funda  la Big Montal Band y produce conciertos con músicos destacados del país como el Drum Union (2014) y el Guitar Union (2015), además de su agrupación BeJazz.

Este talentoso maestro ofrecerá en Artmónico Estudios Musicales el taller especializado Batería total que consta de cuatro sesiones que se detallan a continuación:

7/4 La batería y sus elementos

14/4 Secretos para ser un baterista súper musical

21/4 Ilusiones rítmicas

28/4 Ritmos y patrones rítmicos

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